Los PERSONAL SHOPPER irrumpieron como oficio en New York y la actividad experimentó su auge durante la década de los 90. Se dedican a hacer compras para personas que prefieren delegar esa tarea. Son especialistas en consumo, en calidad de productos que deben elegir y dónde adquirirlos.
A pesar de que ir de compras es una de las actividades preferidas por todo el mundo, cada vez son más las personas que deciden confiar esta tarea a un profesional. Ello se debe a que vivimos en una sociedad más ocupada, con más compromisos tanto sociales como laborales y en la que la imagen que proyectemos de nosotros mismos puede marcar una gran diferencia en nuestro futuro.
El Personal Shopper es un profesional que se encarga de realizar las compras de las prendas de vestir y complementos, ya sea acompañado por el cliente o sustituyéndole debido a la falta de tiempo del mismo. Sus servicios pueden ser requeridos tanto para la vida cotidiana (actualización de vestuario, novedades, fondo de armario, cambio de estilo…) como para ocasiones y actos especiales.
Funciones de un Personal Shopper:
Conocer con precisión todas las corrientes estéticas actuales y previsión de futuras.
Asistir a pasarelas, salones y congresos de estética, peluquería y moda.
Poseer un listado propio de proveedores y marcas comerciales de prendas de vestir y complementos, tanto de su zona geográfica de influencia como del resto del país para casos especiales.
Ser capaz de realizar una asesoría al cliente y conocer las necesidades del mismo, respetando siempre sus gustos personales y estilo.
Identificar a los proveedores o firmas que le pueden proporcionar las prendas de vestir o complementos elegidos en función de la tallas y medidas del cliente.
Acompañar al cliente o sustituirlo, en cuyo caso se ocupará de llevar o hacer que lleven las prendas al domicilio del cliente.
Contratar los servicios en caso de necesidad de arreglos en las prendas y realizar el control de calidad correspondiente.
Comprobar el nivel de calidad y la excelencia del servicio realizado.